Un espacio para mujeres que se sienten desbordadas
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Bienvenida a Desbordadas Anónimas:
Un espacio para mujeres que buscan soluciones al caos. Sentirse desbordada no es el final, sino el inicio del camino hacia tu calma.
Siento que mi día a día es una lucha contracorriente y contrarreloj. No le encuentro el sentido a vivir de esta manera.
Me canso solo con pensar en todo lo que tengo que hacer. Acabo el día agotada, sintiendo que no tengo tiempo para nada. Las semanas pasan sin que apenas me dé cuenta.
Hago mil cosas y me esfuerzo para que todo salga bien; sin embargo, muchas veces las cosas fallan y aparece la frustración. Siento que todo mi esfuerzo no sirve de nada.
Discuto con mi pareja, con mis hijos, con mi familia... Siento que salto por cualquier cosa. Me veo envuelta en conflictos incluso cuando estoy de buen humor, sin comprender cómo he llegado a ese punto .
Vivo a la defensiva y muchas veces no me doy cuenta. Me altero por cualquier cosa y me sientan mal muchos comentarios; siento que soy el blanco de la ira de los demás.
Vivo en un estado de estrés y ansiedad permanente. Me da miedo ponerme enferma; siento que mi entorno depende tanto de mí que no puedo permitirme el lujo de caer
Cuando me detengo un momento, me invade la tristeza. Imaginaba que mi vida sería distinta a como la estoy viviendo hoy. Siento que el tiempo se me escapa de las manos y no logro retenerlo
Hace tiempo que sabes que debes tomarte las cosas de otra manera. Te cansas solo de pensar en todo lo que tienes que hacer y sientes que siempre estás enfadada, nerviosa o disgustada. Sabes que existe otra forma de vivir, pero, aunque lo intentas, no logras cambiar la tuya.
La mayor causa de nuestro sufrimiento es debido a una lucha interna: intentamos cambiar una realidad que no nos gusta. Luchamos porque queremos que las cosas sean como creemos que "deberían" ser. Cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas, nos enfrentamos a ella; eso nos agota, nos frustra y nos enfada. Al no salir las cosas como esperábamos, nos ponemos a la defensiva y se acentúa nuestra sensación de vulnerabilidad.
Si aprendes a detectar qué es lo que choca con tus creencias, podrás aceptar la realidad sin resignarte a ella; simplemente entendiéndola.
El desbordamiento no nace de tu lista de tareas, sino de cómo interpretas tus obligaciones. Aunque cueste creerlo, la clave no está en hacer menos, sino en entender por qué sientes que tienes tantas cosas que hacer. Al detectar lo que te mueve, estarás a un solo paso de des-desbordarte.
Tu relación con el entorno está limitada por tus propias creencias, y lo mismo le sucede a los demás. La realidad es neutra: no es como tú la ves ni como desearías que fuera. Al entender esto, dejarás de luchar contra todo y contra todos, permitiéndote actuar con más tranquilidad.
Tu cerebro crea patrones basados en tus creencias que, con el tiempo, se convierten en hábitos y nos hacen funcionar en piloto automático. Si identificas esas creencias, podrás iniciar el camino al cambio. Todo es más fácil si sabes el qué tienes que cambiar.
Creemos que por correr más o hacer más cosas seremos más productivos, pero es justo al contrario. Vivimos en un mundo que no se detiene y hemos olvidado cómo parar y, cuando lo intentamos, nos invade la culpabilidad.
A veces no paramos porque funcionamos en piloto automático, sin cuestionar si todo lo que hacemos es realmente necesario. Otras veces, sin saberlo, no paramos por miedo a estar a solas con nosotras mismas. Descubre por qué tú no puedes parar. Encontrar la herida que te mueve te ayudará a detenerte y, al mismo tiempo, a empezar a recuperar tu energía.